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Por Francisco O. Ferreras On 6:33 p. m. | Archivado en | Con 0 comentarios
SANTO DOMINGO. La llegada de Rafael Uribe a la cabeza de la Federación Dominicana de Baloncesto hace cuatro años fue acompañada con tres de los mayores logros del equipo de mayores en décadas como la clasificación al Mundial de 2014, llegar al repechaje preolímpico y ganar el Centrobasket, ambos en 2012.
Pero si hay que utilizar una huella para identificar esta gestión es con la presencia internacional sin precedentes de las categorías menores, una que ya ha traspasado el Atlántico en dos ocasiones y que desde hoy busca en Chile desafiar dos gigantes para sellar otro boleto mundialista.
“Vamos avanzando. Vengo de las categorías formativa y como ingeniero al fin sé que si no sembramos las bases, no tendremos buenas edificaciones, que es la selección absoluta”, dijo Uribe a DL al pasar balance a su estrategia.
Las participaciones mundialistas criollas se limitaban al juvenil de 1983 España (noveno lugar) y sub-21 de 2001 en Japón (cuarto). En el último cuatrienio, el país estuvo presente en el sub-19 de Grecia (2015), donde salió 13, y a principio de julio concluyó en el lugar 11 del sub-17 en España.
Estos resultados han llegado al cumplir los ciclos regionales y continentales en las divisiones sub-15, sub-17 y sub-19, el único deporte de conjunto del país que lo ha logrado en la rama masculina.
“Cuando podemos entrenar un joven en la sub-18 ya puede tener más de 15 partidos internacionales oficiales. No es una casualidad que el pick uno y el dos del pasado sorteo de la LNB (Jonathan Araujo y Yerri Flores) sean parte de los productos que estamos sembrando, los estamos captando de 14 y 15 años”, explicó.
Es un trabajo que comenzó con campamentos regionales, bajo la dirección de José “Maíta” Mercedes y Melvyn López, reclutando talentos en las provincias y Nueva York para concentrarlos por varios meses previo a los torneos internacionales. Juan Matos y Víctor Hansen también forman parte del cuerpo técnico.
De esas búsquedas en la Babel de Acero han salido prospectos como Alanzo Frink, Justin Minaya, L.J. Figueroa y José Pérez, estos dos últimos piezas fundamentales en las aspiraciones de la sub-18 que jugará en Valdivia, Chile, por el pase al Mundial sub-19 de 2017.
El país se ha convertido en el referente caribeño, desplazando la amplia trayectoria de Puerto Rico, y le ha hecho frente a gigantes de América como Argentina y Brasil.
El proyecto ha calado y con él ha comenzado a atraer recursos, como del programa Creando Sueños Olímpicos (CRESO), el Ministerio de Deportes, la multinacional de ropa deportiva Nike, así como de varias dependencias públicas.
Problemas de base

Son unos resultados que han llegado sin el país disponer de una estructura que garantice su sostenibilidad en el tiempo. Que los adolescentes y jóvenes disputen más partidos en el año sigue como tarea pendiente. De momento, torneos nacionales en eliminatorias por regiones sigue como el patrón en los que un jugador no disputa la mitad de los partidos que plantean los estudios. Alberto García, secretario general de FIBA Américas, establece basado en estudios realizados en España, Grecia, Estados Unidos y Rusia, que los jugadores entre 12 y 18 años necesitan disputar entre 36-40 partidos al año y realizar entre 100 y 120 entrenamientos durante 11 meses.

NPerez@diariolibre.com

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