Azua, Rep. Dom.- En las calles de esta histórica y culta
ciudad se puede apreciar un gran número de personas que deambulan por sus
calles, a todas horas del día personas, que no tiene un techo donde refugiarse
en horas de las noches, muchos de ellos padecen de alguna enfermedad mental.
Hemos notado que la gran mayoría de estos seres humanos padecen de algún trastorno mental no están en plena facultad de sus pensamientos
y acciones; mas sin embargo hay otra
cualidad común entre estos y es que se
han hecho inquilinos de nuestra plaza
pública y es que en un gran porcentajes no son originarios de este pueblos son
de otras ciudades, provincias y hasta de otros países.
Son distintas las
causas de su situación mental, y
estaríamos especulando si le dijéramos alguna porque como hemos señalado en
párrafos anteriores estas personas no
son nativos de nuestra tierra no tienen raíces, donde investigar y aunque
quisiéramos no existen registros de
estos ciudadanos en los departamentos de salud mental de nuestras instituciones
de salud; En tal sentido estas personas en su gran mayoría son desconocidos, en
la mayoría de los casos sufren el abandono de sus familiares, que al decir de
choferes estos fueron traídos por las noches y abandonados en esta ciudad
costera por ser un pueblo tranquilo y de gente solidaria.
En diversas ocasiones hemos buscado información que nos
puedan guiar a cualquier indicio que nos ayude a dar con algún familiar de
estas personas pero por su propia condición se hace imposible debido a la
gravedad de su padecimiento mental, estos no hablan, rehúyen de las personas y
en ocasiones se tornan agresivos.
Ciudadanos cuestionados sobre la situación de demencia e
indigencia de estos enfermos responsabilizan a todas las autoridades atribuyéndoles la responsabilidad de
recogerles y llevarles a una casa hogar para enfermos mentales.
Lo que nos llama a la atención es que de los entrevista
ninguno ha buscado atribuirle la responsabilidad a los familiares ya que estos deben conocer la situación de demencia
de su pariente y al decir del pueblo lo que hacen es darles las espaldas y
abandonarlos.
La realidad es que en estos momentos la ciudad de Azua está
padeciendo una invasión lenta y silente de indigentes y enfermos mentales y que
de no prestar atención dentro de pocos
años nuestras calles estarán llenas de ellos porque sumados a los que nos están
trayendo estarán la mayoría de los que han caído en vicios profundos como las
drogas y el alcoholismo, situación que provoca que en muchos caso estas
personas sean abandonadas a su mejor suerte por parte de sus familiares.
Debemos en estos
momentos buscar la mejor solución a este problema que aunque nos parezca ajeno
está afectando nuestra ciudad y por ende
a nosotros, cuando tenemos que estar en una plaza pública donde estos enfermos
hacen sus necesidades y han tomado como
residencia
Prestemos atención a
nuestros adolescentes y jóvenes vigilemos que se alejen de los vicios que condujeron a la
gran mayoría de estos enfermos e indigentes
a estar en esa situación, con esto podríamos impedir o disminuirá el
número de futuros enfermos mentales y además debemos buscar la manera de
localizar los familiares de los enfermos para que asuman laguna
responsabilidad.
En el caso de las
autoridades debemos nosotros como sociedad civil exigir propuestas y solicitarles la creación de políticas públicas
que vayan al rescate y protección de esos ciudadanos, así como la aplicación de
las leyes ya existente para evitar que continúe aumentando el número de
indigentes y dementes.
Por: Francisco O. Ferreras.







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